El flujo de caja o cash flow es el conjunto de entradas y salidas de dinero (cobros y pagos) que tiene una empresa o proyecto durante un periodo determinado. El flujo de caja es un indicador clave de la liquidez de una empresa, es decir, de su capacidad para generar el efectivo necesario para hacer frente a sus pagos a corto plazo. No debe confundirse con la solvencia, que es la capacidad de atender todas sus deudas con el conjunto de su patrimonio.
El flujo de caja se calcula como la diferencia entre los cobros y los pagos del periodo; a ese resultado se le denomina flujo de caja neto. No hay que confundirlo con el beneficio contable: una empresa puede tener beneficios y, aun así, quedarse sin liquidez si cobra tarde. Mantener un flujo de caja positivo de forma sostenida es esencial para la supervivencia de la empresa o proyecto.
Cálculo del flujo de caja
Como ya se ha explicado, el flujo de caja se obtiene restando a las entradas de efectivo (cobros a clientes, préstamos recibidos, etc.) las salidas (pagos a proveedores, nóminas, impuestos, etc.). El resultado indica si la empresa genera suficiente efectivo para atender sus pagos o si, por el contrario, tiene tensiones de liquidez.
Un flujo de caja positivo indica que en el periodo han entrado más fondos de los que han salido, por lo que la tesorería de la empresa aumenta. Esto permite remunerar a los accionistas o invertir en nuevos activos que generen más rentabilidad.
El flujo de caja negativo significa que han salido más fondos de los que han entrado, por lo que la tesorería disminuye. Es normal que en un mes puntual se genere un flujo de caja negativo, pero si se produce de forma reiterada, puede generar problemas de liquidez e incluso llevar a la insolvencia, ya que ninguna empresa o proyecto puede sostener salidas de caja superiores a sus entradas durante un periodo prolongado.
Un buen empresario siempre va a buscar un flujo de caja positivo, entre otras cosas porque los bancos e inversores concederán financiación más fácilmente, al ser menor el riesgo de impago. Con un flujo de caja negativo, las posibilidades de conseguir un crédito o préstamo disminuyen considerablemente.
Tipos de flujo de caja
Los flujos de caja o cash flow se pueden dividir en tres grandes tipos según el origen de los movimientos de efectivo:
Flujo de caja de inversión (FCI): recoge los pagos por la compra de activos, como una máquina que agiliza la producción de una fábrica, y los cobros por su venta.
Flujo de caja de explotación u operaciones (FCO): recoge los cobros y pagos derivados de la actividad ordinaria de la empresa, como las ventas, las compras, los salarios o los impuestos.
Flujo de caja de financiación (FCF): recoge los movimientos con los financiadores de la empresa, como la obtención y devolución de préstamos, el pago de intereses, las aportaciones de los socios o el reparto de dividendos. La suma de los tres flujos ofrece una visión completa de la variación de la tesorería de la empresa.
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